enero 30, 2017 § 1 comentario

Despertar es la repetición de un sólo abrir los ojos que fue distinto… ¿Cuándo? Quizá ayer, quizá años atrás ¿De tiempo atrás? De tanto tiempo que ya no lo recuerdo bien; fue distinto, eso lo sé, desperté y así me quedé; una sala lejana, ennegrecida y ensimismada, recuerdo que la vida y el futuro colapsaron en mis ojos y ahí, solos y distantes, se quedaron atrapados, aturdidos, esperanzados.

Desperté y era mediodía, el tiempo se detuvo y desde entonces vuelvo, siempre vuelvo, me devuelvo. Sigo en esa sala, sigo en esa hora… hora quebrada, repetida; hora hecha miles… hecha nada.

Domingo.

agosto 21, 2016 § Deja un comentario

Y una tarde de domingo calurosa, susurros de la noche me alcanzaron, terribles memorias me enseñaron y así a sus designios me enfrentaron:

La tranquilidad maldita que te agobia; en las mañanas los jardines nos esperan, en la tarde los libros nos aguardan y en la noche las Furias nos escapan.

¡Corre! Qué Dios no se revela en las tranquilidades ni a los desmemoriados.

Es cosa de aventarse de frente y sin recato al Abismo de los días; desangrarse y entregarse como víctima a los devenires de los días.

Arrebatar a las horas el encierro; regalarle tiempo a los infiernos.

La locura como humano te reclama. Te musita ‘dejar de estar tranquilo’ y en sus brazos delirar un “viva la vida”…

Son momentos de pecado y taciturnos, es la muerte que se niega y se me escapa, es la Ingrata que me observa y se sonríe.

Oración bucólica…

agosto 8, 2016 § Deja un comentario

Cielo negro y desatado, tirano de luces mortales; calor demoníaco, intenso y dionisiaco, verdugo temible de la razón; vientos retorcidos, luminosos y ardientes, quizá aullidos y lamentos de exhaustas deidades… Noche sulfurosa y violenta, noche de trópico en la tierra ancestral.

Nubes rapidísimas que chocan entre sí; El sol emperador de un tristísimo azul, que agobia y seca, quema y ennegrece; polvo polvoriento, cenizas de muerte, furioso recuerdo del destino.  Verde y azúl, vorágine de vida, inescrupulosa y taimada vida.

Hogar y olvido, terrible y cercano, donde la vida parece un accidente y la felicidad una merecida mentira. Y la Fiesta es recuerdo y futuro, es promesa y comunión; conjuro y sortilegio; Fiesta grande y etílica; flores danzantes, negrura parsimoniosa. La música es un lamento en la tarde lluviosa.

Pero antes, hincados como retoños aguardando el agua, sedientos, moribundos… Hincados pedimos por Dios y a Dios; la iglesia con olor a tierra; el santo con olor a cielo. Unidos fuereños y nativos, se pide por los muertos, por los  muertos que aún no duermen:

Oremos por los que sufren fuera de la tierra que es suya para que encuentren hermanos que no los dejen solos.

Oremos por los que sufren la separación temporal de la muerte para que en la pérdida su Fe se fortalezca.

Oremos por los padres que han perdido a sus hijos para que en ese desgarre vean la mano de Dios.

Dios que se tienta con manos de anciana. Dios que danza y se emborracha. Dios en la boca de las viudas. Dios en la muerte de la tierra. Dios de la tierra de mi abuela. Dios que se esconde de sus hijos.

¡Ay, mis ganas de ser otro!

enero 6, 2016 § Deja un comentario

¡Ay, estas ganas de ser otro! Pero en verdad les digo que el hombre no cambia. Y muy a pesar del filósofo el río sigue siendo el mismo río y ese bañista, que esperanzado espera el cambio, es el que fue y es el que será desde los inicios hasta el fin de los tiempos.

¡Nada nuevo bajo el sol! ¡Ay, humanidad!

Quizá con un titánico esfuerzo, desgarrándonos el ser y empeñando lo que tenemos; quizá simulando a los dioses, sin moral y sin cadenas; quizá con la voluntad suficiente para crear los mundos o quizá con la energía de mil soles; quizá y así podríamos cambiar un átomo de lo que somos. Ser el otro.

Pero es un truco, una estafa, les he mentido. Pues las fobias trocan en sus hermanas y las filias y obsesiones en otras distintas; en el fondo, en la inmensidad de nuestra alma, la tristeza y la ansiedad se enseñorean.
Ansiedad que se pierde en nuestros oscuros primeros días, esos días sin Dios y sin diablo.

Una tristeza perenne nos amamanta.

¡Ay, de esas vidas cortas!

diciembre 8, 2015 § Deja un comentario

¡Ay, de esas muertes jóvenes! Injusta la vida que se lleva a aquellos que no han despertado los suficientes días, ni llorado las suficientes lágrimas. Muñecos de trapo los padres, hombres de paja los amigos! El silencio se vuelve rey.

Algo sucia, algo tirana se siente la existencia. Incompleta la noche, incompleto yo. Dios se nos niega, cojo nos huye, silencioso se nos esconde.

¡Ay, mi Dios!
¡Da consuelo a los mortales!

Perdidos, atados…

agosto 3, 2015 § Deja un comentario

No es culpa de ellos, por mis manos y mi sombra que no es culpa de ellos… Son enfermos, moribundos, sordos y ciegos a los cuales se les ha negado la Gracia. No es cosa de Dios, es cosa de hombres, hombres que fueron perdidos, negados, tocados, mal tocados. Es cosa de pueblos, pueblos necios, ingratos, idiotas…

Pero no es culpa de ellos. Nosotros, ellos, todos, no tenemos la bendita circunstancia de hablar de “ellos” y “nosotros”, de ese “otro” tan lejano y tan distinto; en una misma vorágine todos juntos, juntitos, iguales, libres, terribles; sin Dios y sin Ley.

Somos, son, la ceguera de los ciegos, la enfermedad del enfermo, la estupidez del estúpido y la ignorancia del ignorante. Somos ellos y son nosotros. Aquí no hay nadie más, somos solos, la soledad de aquellos pueblos engañados, ilusionados, desarraigados, desmadrados… No hay a dónde ir, no hay qué hacer.

Nos hemos degenerado, abusado, trastocado. Somos el violador y la violada; el chingón y la chingada; el que ríe y el que llora. La muerte y la vida. Dios y diablo.

No hay a dónde ir. Estamos perdidos. Atados.

No es que muera uno, es que morimos todos: Nos mata la ignorancia y la “academia”… Nos pierde la historia, nos doblega el hambre; los intelectuales nos venden, los políticos nos compran… mercado de miserias.

No hay qué hacer. Estamos atados. Perdidos.

Somos libres… libres de morir, libres de sufrir, la tiránica libertad del Yo que se alarga hasta mi Dios. Somos iguales en el dolor y en la desgracia, en la locura, en el hambre y en el pecado. Iguales en la ignominia de esa prostituta llamada Igualdad.

¡Benditos aquellos que no ven sus carencias pues de ellos será todo lo que puedan robar!

¡Benditos aquellos que niegan su pasado pues de ellos es el reino del mañana!

¡Benditos aquellos que niegan a Dios pues ellos serán dioses y su reino será Ley!

No hay a dónde ir… Ya llegamos, perdidos, atados.

Huir.

julio 8, 2015 § Deja un comentario

Ay, qué horas tan oscuras. Lleno las maletas de oraciones y de sentencias. Dos rosarios y el Santo Niño. Mi Dios y Santa María me guarden de estos hombres indomables, insaciables, inagotables.

Sus apetitos andan desatados; el bajo vientre los ha tiranizado, a ellos, los hombres de mis tiempos… Ellos los deformes que el Zaratustra tanto denunciaba se han apoderado de las plazas y de las iglesias; enormes ojos, grandes cabezas, desmesuradas lenguas; los veo aunque bien se esconden, los escucho aunque sus voces sean otras. Es hora de guardarme por diez años. Entre plantas, santos y silencio habré de salvarme de esta Tribulación.