Perdidos, atados…

agosto 3, 2015 § Deja un comentario

No es culpa de ellos, por mis manos y mi sombra que no es culpa de ellos… Son enfermos, moribundos, sordos y ciegos a los cuales se les ha negado la Gracia. No es cosa de Dios, es cosa de hombres, hombres que fueron perdidos, negados, tocados, mal tocados. Es cosa de pueblos, pueblos necios, ingratos, idiotas…

Pero no es culpa de ellos. Nosotros, ellos, todos, no tenemos la bendita circunstancia de hablar de “ellos” y “nosotros”, de ese “otro” tan lejano y tan distinto; en una misma vorágine todos juntos, juntitos, iguales, libres, terribles; sin Dios y sin Ley.

Somos, son, la ceguera de los ciegos, la enfermedad del enfermo, la estupidez del estúpido y la ignorancia del ignorante. Somos ellos y son nosotros. Aquí no hay nadie más, somos solos, la soledad de aquellos pueblos engañados, ilusionados, desarraigados, desmadrados… No hay a dónde ir, no hay qué hacer.

Nos hemos degenerado, abusado, trastocado. Somos el violador y la violada; el chingón y la chingada; el que ríe y el que llora. La muerte y la vida. Dios y diablo.

No hay a dónde ir. Estamos perdidos. Atados.

No es que muera uno, es que morimos todos: Nos mata la ignorancia y la “academia”… Nos pierde la historia, nos doblega el hambre; los intelectuales nos venden, los políticos nos compran… mercado de miserias.

No hay qué hacer. Estamos atados. Perdidos.

Somos libres… libres de morir, libres de sufrir, la tiránica libertad del Yo que se alarga hasta mi Dios. Somos iguales en el dolor y en la desgracia, en la locura, en el hambre y en el pecado. Iguales en la ignominia de esa prostituta llamada Igualdad.

¡Benditos aquellos que no ven sus carencias pues de ellos será todo lo que puedan robar!

¡Benditos aquellos que niegan su pasado pues de ellos es el reino del mañana!

¡Benditos aquellos que niegan a Dios pues ellos serán dioses y su reino será Ley!

No hay a dónde ir… Ya llegamos, perdidos, atados.

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