¡Ay, mis ganas de ser otro!

enero 6, 2016 § Deja un comentario

¡Ay, estas ganas de ser otro! Pero en verdad les digo que el hombre no cambia. Y muy a pesar del filósofo el río sigue siendo el mismo río y ese bañista, que esperanzado espera el cambio, es el que fue y es el que será desde los inicios hasta el fin de los tiempos.

¡Nada nuevo bajo el sol! ¡Ay, humanidad!

Quizá con un titánico esfuerzo, desgarrándonos el ser y empeñando lo que tenemos; quizá simulando a los dioses, sin moral y sin cadenas; quizá con la voluntad suficiente para crear los mundos o quizá con la energía de mil soles; quizá y así podríamos cambiar un átomo de lo que somos. Ser el otro.

Pero es un truco, una estafa, les he mentido. Pues las fobias trocan en sus hermanas y las filias y obsesiones en otras distintas; en el fondo, en la inmensidad de nuestra alma, la tristeza y la ansiedad se enseñorean.
Ansiedad que se pierde en nuestros oscuros primeros días, esos días sin Dios y sin diablo.

Una tristeza perenne nos amamanta.

¿Dónde estoy?

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