Huir.

julio 8, 2015 § Deja un comentario

Ay, qué horas tan oscuras. Lleno las maletas de oraciones y de sentencias. Dos rosarios y el Santo Niño. Mi Dios y Santa María me guarden de estos hombres indomables, insaciables, inagotables.

Sus apetitos andan desatados; el bajo vientre los ha tiranizado, a ellos, los hombres de mis tiempos… Ellos los deformes que el Zaratustra tanto denunciaba se han apoderado de las plazas y de las iglesias; enormes ojos, grandes cabezas, desmesuradas lenguas; los veo aunque bien se esconden, los escucho aunque sus voces sean otras. Es hora de guardarme por diez años. Entre plantas, santos y silencio habré de salvarme de esta Tribulación.

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¡Ay, Occidente!

mayo 23, 2015 § Deja un comentario

¡Ay, Europa! ¡Ay, Occidente! Tus hijos se han perdido; nada les queda dentro, son los hombres huecos, los hombres rellenos de aserrín, mecánicos, artificiales, son hombres falsos, los invertidos, son cucarachas perversas;  los muertos-vivos que buscan saciar sus limitadas aspiraciones; los hambrientos y desahuciados, moribundos.

¡Ay, ya no hay futuro! Ha sido empeñado por dos horas de placer.
¡Ay, ya no hay pasado! Ha sido malbaratado para tranquilizar nuestras conciencias.

¡Ay, humanidad de mis tiempos! Le saldrás cara a los hijos que aún no nacen.

Nada nuevo bajo el sol.

mayo 5, 2015 § Deja un comentario

¡Cuánto gusto me da escucharlos!
Son testigos de nuestros tiempos, defensores de lo que más detesto. Son ustedes los perseguidores del tiempo, los amantes del ahora y los profetas del progreso.

Su estupidez fue hace tiempo, será vista de nuevo y es que, muy a pesar de sus presunciones, no hay nada nuevo bajo el sol.

¡Ya voy!

abril 26, 2015 § Deja un comentario

¿Qué de maravilloso tiene el irse? ¿Qué de especial tiene “avanzar”? Mitos de una Historia que se autonombra lineal. Mentiras de “burgueses” que imaginan felicidad.

¡Ay, sufrida Modernidad!

Imagino esa carrera por el Ser, ese subir por el Estar. La existencia sostenida por caprichos a culpar. No me muevo, no hay lugar al cual llegar.

No hay nada del otro lado. Sólo la Eternidad.

¡Ay, mis horas tan oscuras!

marzo 28, 2015 § Deja un comentario

Quisiera que el despertar no fuera tan sencillo; nada cuesta levantarme y seguir hacia ningún lugar; no hay remordimientos ni pena; la oscura noche que horas atrás me invitó al sueño me recibí tranquila. No tengo sinsabores y los llantos son lejanos a mis días.

La envidia no me visita ni la añoranza hace casa en mi alma; no hay pena ni vergüenza, la casa está ordenada. Lo ignoro, los ignoro queridos acompañantes. No me ato, no me turbo.

No busco sentido, ni espero que la grandeza toque a mi puerta; las horas pasan, mi vida se acomoda. Estoy tranquilo, estoy en paz.

¡Ay, estas horas tan oscuras!

Infiernos.

febrero 26, 2015 § Deja un comentario

Soy estos infiernos; cada angustia al despertar que me obliga a fumar; cada camino al trabajo que me obliga a leer; cada tema olvidado que me recuerda lo que debí olvidar; soy yo estos infiernos. Mis cielos no se ven posibles, mis cielos carecen de sol. No hay luz donde la nada es imperio. Nada.

Gula de mis tardes; necesidad en mis “nadas”.

Ese demonio llamado recuerdo; ese demonio con olor a pasado no flaquea en su empeño. Su imperio es mi alma; mis angustias sus delicias.

El tormento de la nada es la posibilidad de cualquier cosa.

Nunca fui…

febrero 1, 2015 § Deja un comentario

Necedad de mis horas cercanas que se empeñan en recordar lo que imaginamos fue hace muchos días, tantos días. Vorágine de sentimientos que alimentan inseguridades actuales con certidumbres muertas. Tiranas ganas de no morir y guardar a perpetuidad aquellos ilusos días que no acababan.

Es una tarde de domingo. Es un día que le hurté al pasado. Todo acaba y la realidad ingrata se impone. Soy otro y no aquel que nunca fui.